sábado, 10 de septiembre de 2016

Cuenta la leyenda que en la Alta edad media, reinando en Asturias el Rey Alfonso III, los normandos procedentes en aquellos tiempos de la lejana Dinamarca, se asentaron en Cudillero estableciendo un puerto base desde donde repostar sus barcos rumbo a saquear la rica Al-Andalus o las costas de Galicia. Allí los vikingos lejos de someter a la población nativa de etnia astur, se fusionaron con ellos y establecieron lazos de matrimonio, ayuda y comercio. Como dato curioso de esta posible herencia nórdica en la geografía asturiana, ha quedado el pixueto. Un dialecto único del pueblo de Cudillero que combina palabras de origen romance con otras de origen nórdico, algo raro sin duda en el norte de España, y que no tienen similitud tan siquiera con las poblaciones cercanas de la propia Asturias. Lo cierto es que más allá de la leyenda no se tiene certeza exacta de que los normandos establecieran un puerto en esa zona. Aunque siempre se ha especulado con la idea de que fueron varios los lugares en España desde donde los vikingos repostaban en su largo viaje desde el norte de Europa o Inglaterra, hacia Al-Andalus o las costas de Galicia. Estos asentamientos se suelen datar a mediados del siglo IX, puede que incluso antes, pues se especula nuevamente con la posibilidad de que hubiera normandos llegados a modo de mercenarios para combatir en los ejércitos del rey Alfonso II el Casto contra los musulmanes. Los famosos Al Magus de la crónica del musulmán Ibm Al Athir. En la que se cuenta como los ejércitos cristianos de Alfonso II estaban compuestos por vascones, gentes astures, y los polémicos al-magus. Término referido por los musulmanes a los paganos. ¿Quiénes eran esos paganos?, ¿Vikingos?. Lo cierto es que años mas tarde otras crónicas musulmanas emplean el mismo término: Al Magus, para describir sus combates contra los normandos. Sea como fuere es muy posible que los asentamientos vikingos en las costas cantábricas dataran desde el principio de su llegada, a mediados del siglo IX. Y permanecieran algunos de ellos hasta principios del siglo XI. Hay numerosos datos dudosos en crónicas hispanas que hacen pensar la posible existencia de puertos o asentamientos normandos mas o menos estables en las costas de los que no nos han llegado mucha información.  Los ataques a los puertos daneses de la saga de Olaf Haraldsson en Hispania. O la estratagema de la reina leonesa Velasquita Fernandez para ayudar a su amigo Felix Agelazi a escapar de la ira del Rey utilizado barcos vikingos, son solo algunos ejemplos.

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