sábado, 10 de septiembre de 2016
La villa guipuzcoana de Hondarribia (Fuenterrabía), cuya fortaleza fue levantada por Sancho Abarca (970-999) y fortificada por Sancho VII el Fuerte, es una población que perteneció al reino de Navarra hasta que en 1199-1200 le fue arrebatada por Alfonso VIII de Castilla, quien en 1203 le otorgó el Fuero de San Sebastián. Pero aún después firmó acuerdos comerciales con Navarra en 1245 y 1365. En 1256 el rey Alfonso X de Castilla entregó a Navarra las villas de San Sebastián y Fuenterrabía “con todas sus rentas de mar y de tierra”, aunque la situación revertió. De esta forma, Navarra vio estrangulada su puerta natural al mar a través del río Bidasoa. Desde entonces, Navarra ha sentido añoranza por la falta de una salida al mar Cantábrico y, ocasionalmente, ha intentado lograr un puerto en propiedad para poder exportar directamente sus productos (granos, vinos, lana, madera, etc.). Primero fue a través de acuerdos fallidos entre los reyes navarros Teobaldo I (1234) y Teobaldo II (1256) con el castellano Alfonso X el Sabio
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