lunes, 25 de abril de 2016
vientre? ¿Es posible que sienta si es o no deseado? ¿El estado mental de la madre podría causarle alguna dificultad? Especialistas revelan que hay alto grado de relación entre el estado emocional y mental de la madre y el feto. Estado natural Hay que destacar que el embarazo en sí mismo tiene implicaciones psíquicas. La psicóloga Ana Mirtha Vargas comenta que las mujeres gestantes suelen padecer el TOC, “un trastorno de ansiedad que produce pensamientos continuos e indeseados que impulsan a repetir rutinas y rituales”. Además durante los nueve meses se vive estrés, hipersensibilidad o susceptibilidad. “Hay una tendencia marcada a estar más emotiva, cualquier cosa emociona y hace llorar”, explica. Además la mujer está más débil y vulnerable. MÁS DETALLES A CONSIDERAR En el embarazo se incrementan la somnolencia, el umbral de dolor y el humor se torna cambiante. Hay mayor irritabilidad, tendencia a sentirse cansada y confusa, problemas de memoria y concentración, pensamientos negativos, miedos, fantasías y sueños. “Siempre se ha dicho que los niños sienten todo durante el embarazo y perciben el estado anímico de la madre”, indica la ginecóloga, obstetra y experta en fertilidad Elaine Rosario. Detalla que si la madre está triste o contenta, así mismo se sentirá el niño o niña. Las emociones van de la madre al hijo por nacer Los cambios emocionales naturales debido a los procesos biológicos y psicológicos que se producen en el embarazo pueden influir en la evolución física de la gestación. La psicóloga Ana Mirtha Vargas explica que la exposición a altos niveles de estrés prenatal, sobre todo durante las primeras semanas de embarazo, “impactan de modo negativo en el desarrollo cerebral del feto, determinando alteraciones del desarrollo de las habilidades intelectuales y del lenguaje entre otras complicaciones. Añade que hay incluso estudios que afirman que el estrés intenso durante el embarazo podría traducirse en un parto prematuro o bajo peso en el bebé. “La hipótesis que manejan los investigadores es que los niveles elevados de hormonas del estrés asociadas con la depresión y ansiedad, como el cortisol, pueden reducir el aporte sanguíneo a la placenta e inducir a un parto prematuro”, comenta Vargas. Situación de riesgo Más allá del desbalance psíquico natural, una situación extrema puede causar dificultades en la madre y el futuro bebé. La primera que menciona Elaine Rosario, gineco-obstetra y especialista en fertilidad del Centro de Fertilidad y Reproducción Humana (Cenfrhu) es una violación. Un embarazo que resulta de una relación no consentida tiene graves consecuencias psicológicas para la madre y su hijo o hija. “Se convierte en un hijo o hija no deseado y la madre tiene sentimientos de ira, esto será un componente emocional muy fuerte que el feto va a percibir”, refiere. Aunque las repercusiones inmediatas no pueden estudiarse directamente porque el feto se encuentra en el vientre, pero hay evidencias de secuelas psicológicas a medida que el niño crece.
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